En el momento de escribir el presente, son tres los individuos cuyas obras les rehuyo como si fueran la peste.
- Stephen King. Es EL maestro de terror por antonomasia. Autor best seller y long seller. Millones de copias vendidas y millones de lectores no pueden estar equivocados, ¿no? Ni madre. Lo están. Las obras de King son largas, soporíferas, de weba. Sus prólogos son kilométricos, habla mucho y no dice nada. Tienes que desperdiciar tiempo en leer mas del 50% de sus mamotretos para que algo, lo que sea, pase en la historia. Ejemplos tengo un chingo. Carrie, Cujo, Christine, Cementerio de Animales... ¿A que hora comienzan a salir los zombis de sus tumbas, pinche King? ¡No mames! Me queda claro que el contexto importa, pero se dosifica, no es la carne. Es la salsa.
- Guillermo Arriaga. Las mujeres dicen que se mojan y se dilatan leyendo sus obras. No mamen. ¿Neta están leyendo los mismos libros que yo? "Salvar al fuego" es una obra que promete, es entretenida. Y ya. Los capítulos metidos con calzador que tratan del maltrato del padre hacia el protagonista, su hermano y su madre no aportan na-da a la trama. Tan lo sé, que si omites esas miles de palabrerías, la historia principal no cambia en nada, se entiende igualito igual. El desenlace de esa historia es un deus ex machina descarado a lo "me valen verga mis lectores; solo me importa entregar el manuscrito al editor para que me sigan pagando". Otro ejemplo. En el libro "Un dulce olor a muerte", todos, todos, todos los personajes, incluido el pueblucho culero donde se desarrolla la trama, son un enorme cliché. Y no se necesita ser letrado ni haber leído mucho para darse uno cuenta de ello.
- Carmen Mola. Todo mundo la mienta para arriba y para abajo como si fuera la quinta esencia española en thriller / negra / policiaca. Sus personajes son de weba, pretenciosos y al igual que los de Arriaga, son un cliché. No tan descarado, lo concedo, pero son personajes que me vale madre lo que pase con ellos. Ejemplo. "La Novia Gitana". Antes de llegar a la mitad del libro, ya sé quién es el asesino de la novia y de la hermana de la novia. ¡Él mismo lo dice! Asco de libro.
Así las cosas, jamás volveré a leer historias de estos tres cabrones. Tendrán mucho dinero, fama y popularidad. No se niega. Pero jamás tendrán de nueva cuenta mi atención. Ni mi dinero.
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