"Me le pasé viendo demasiado tiempo al abismo hasta que éste me devolvió la mirada"

Friedrich Nietzsche 

Como violar mentes en la era de las redes sociales

Te lo dije muchas veces desde que te conozco, tantas ya, que he perdido la cuenta: esa cosa tuya que puedes hacer, proyectarte o meterte en los pensamientos de los demás o lo que demonios sea, te acarrearía consecuencias inesperadas. Para todos, tú incluido, pero no te importó. A todas luces fue mala idea que te dejaras influenciar de la manera en que lo hiciste por ese pseudo gurú hippie en ese retiro de mierda con esa zorra que tú llamas “mi chica”: las jeringas, su cuerpo vendido al mejor postor por más dosis… ¿Nunca te importó que se denigrara de esa manera para satisfacerte, a pesar de todo? ¿Ni siquiera cuando se te gangrenó la entrepierna y te negabas a la extirpación, so pena de perder la vida? Pero nunca me creíste. Y como si eso no fuera poco, te arrastró al abismo. Y me temo que ahora es demasiado tarde para poder, ya no digas rescatarte; hacerte regresar de ese mal viaje perpetuo en el que se ha convertido tu vida.

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No necesito más que pensar en la chica a quien quiero invadir su mente y ya está. Es todo. No necesito hacer más. Solo me proyecto en ella y lo demás fluye. En mi mente, puedo ver lo que ella ve. En ese sentido, no tengo otro tipo de “confirmación” de estar “enlazado” a ella; y la verdad, no necesito más. No siento lo que siente, ni tengo acceso a sus pensamientos. Y eso está bien, pues no lo necesito. Poder ver su reacción a la distancia, es lo más estimulante y excitante que me ha pasado jamás.
Te doy un ejemplo.

Mira. Mira a esa chica, la que está a tres metros de distancia, la del collar que me recuerda el mismo que le regalé a mi ex; si, ese mismo que rompió y me aventó a la cara cuando me dejó por el tipo del gimnasio; la que no sabe ni mi nombre, la misma que solo me “barre” cuando tengo la mala fortuna de topármela de frente. Solo necesito pensarla. Concentrarme. Ya está. Sus pupilas son mis pupilas. Ya estoy conectado a ella. Veo con claridad lo que ven sus ojos ahora. Y aquí es cuando viene lo interesante. Las personas a las que estoy conectado sienten lo que imagino en mi mente que les hago, esa es la parte divertida. Están conscientes en todo momento, y al mismo tiempo experimentan en carne propia lo que les hago en mis pensamientos.
 
Chécate ésto.

Aventador: Un demonio en tacones

El rugir del motor V12 del automóvil deportivo es el vivo anuncio del fin del mundo. No es posible dejar de hacer lo que se realiza para voltear la mirada y verlo pasar, aunque sea solo un efímero momento, para perderlo de vista entre el tráfico citadino, a esa hora, en esa zona de la ciudad. La forma en la que es conducido es sin duda un boleto sólo de ida al más allá, al igual que también lo es para cualquier desdichado automovilista o peatón que tenga la mala suerte de cruzarse en su camino.

El conductor baja la marcha y el motor gruñe como un animal herido, frenando el auto sin tener que pisar los frenos, llevándolo al límite. Por breves momentos, el Lamborghini Aventador se convierte en una bomba a punto de explotar. Pero la pieza de ingeniería de alto desempeño ha sido creada para eso, en las manos correctas, desde luego, como es el caso.

Al llegar a la intersección, el conductor acciona el freno de mano y bloquea las llantas traseras para acto seguido, dar el volantazo a la izquierda, con lo que consigue derrapar al colosal misil italiano, que se comporta ahora como un demonio embriagado de poder, aullando y desafiando a los mismísimos ángeles de la creación, exigiendo venganza. El conductor acelera a fondo recobrando el control del auto, conduciendo ahora a la enorme bestia metálica de nuevo, a su destino final, mientras sale catapultado hacia adelante, desafiando a la trompeta del arcángel Gabriel.

Semilla

El hombre termina de introducir su semilla en el interior de la chica, rodeado de un enorme charco linfático. "Tu muerte no dará vida a mi descendencia, —murmura mientras disecciona el útero— pero lo hará con mi jardín de rosas negras. Florecerán con este perfume dulzón a hierro sangre y óvulos rancios.